
Inclusión Financiera
El viaje de «Mi Bolsillito». La inclusión financiera suele sonar como un concepto técnico y lejano, pero en el corazón de esta actividad se sintió como algo profundamente humano y transformador.
Aprender a manejar mi dinero con mi propio negocio
Fortalecer las capacidades financieras de las participantes mediante la identificación y organización de ingresos, gastos y ahorro, promoviendo la toma de decisiones conscientes para el sostenimiento y crecimiento de sus emprendimientos.
- Fecha: 10 de abril de 2026, de 3:00 p. m. a 6:00 p. m.
- Interacción: 2 de 3 del ciclo CIPAS Territorial
- Curso articulado: Fundamentos de Gestión Integral (código 112001)
- Participantes: 23 mujeres emprendedoras
- Materiales: hojas, lápiz, sobres o bolsitas y papelitos
¿A dónde se va el dinero?
La jornada comenzó con una pregunta sencilla pero poderosa que flotó en el aire, provocando silencios reflexivos: ¿realmente sabemos cuánto nos cuesta producir lo que vendemos?
A través de la dinámica de «Mi Bolsillito», las participantes no solo abrieron una herramienta digital o una libreta de cuentas: abrieron una ventana a la realidad de sus negocios. El ejercicio consistió en identificar esos «gastos hormiga» y esas fugas de capital que, gota a gota, vacían el bolsillo del emprendedor sin que este lo note.
Ingresos
Lo que gano. Cada participante escribió o dibujó en papelitos sus ventas, encargos y ayudas, y los guardó en este sobre.
Gastos
En qué gasto. Comida, transporte, materia prima del negocio. Aquí aparecieron las fugas invisibles del día a día.
Ahorro
Lo que guardo. El sobre más vacío al inicio y el que hoy sostiene el crecimiento de cada emprendimiento.
Podían dibujar si no escribían con facilidad: la actividad es visual y práctica, no depende de lectura avanzada y no necesita tecnología.
De la intuición al dato
El desarrollo de la actividad fue un baile entre la teoría y la práctica, en cuatro momentos de una hora y media.
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Conversación de apertura · 15 min
¿De dónde viene el dinero que reciben? ¿En qué se les va? Solo se conversa, sin escribir mucho.
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Actividad central · 30 min
Se entregan los tres sobres y cada mujer ubica sus papelitos de ingresos, gastos y ahorro donde corresponda.
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Reflexión · 20 min
¿En qué gastamos más? ¿Nos queda algo para ahorrar? ¿Qué podríamos cambiar? Aprendizaje sin teoría complicada.
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Cierre práctico · 15 min
Cada participante completa la frase «desde hoy voy a intentar…» y define un compromiso personal medible.
Ordenando la casa
Aprendimos a separar, de una vez por todas, las finanzas del hogar de las finanzas del negocio. Entender que el emprendimiento no es una «caja menor» para los gastos diarios fue el primer gran descubrimiento de la tarde.
El celular como contador
Usando el dispositivo móvil como aliado, exploramos herramientas sencillas para el registro de ingresos y egresos. La magia ocurrió cuando las participantes vieron, en números claros, el potencial real de sus ganancias si se gestionaban con disciplina.
La sesión en imágenes
Qué nos dijeron las cifras
Resultados del instrumento de diagnóstico financiero aplicado a las participantes, organizados en las tres dimensiones evaluadas.
1. Capacidades financieras
Los presupuestos son el punto crítico: es la categoría con mayor polarización, ya que un 26,1% manifiesta estar totalmente en desacuerdo con saber elaborarlos.
2. Alfabetización digital
Es la dimensión con las brechas más profundas y, por tanto, la mayor oportunidad de capacitación del programa.
3. Autonomía económica
Es la dimensión con los resultados más sólidos: un perfil de mujer emprendedora con alto nivel de empoderamiento, cuyo crecimiento se ve limitado sobre todo por la brecha digital.
Más que ahorro, es poder
Lo que presenciamos no fue solo una clase de economía básica: fue un ejercicio de empoderamiento. Al comprender su flujo de caja, las emprendedoras de REME dejaron de «ver qué pasa» para empezar a decidir qué pasa.
Hoy, las participantes no solo llevan una herramienta de registro en su celular: llevan la seguridad de que el fruto de su trabajo está protegido, organizado y, sobre todo, listo para crecer.
Porque cuando el bolsillo está en orden, el emprendimiento tiene permiso para volar.